Capitulo 1 — Gratis
Portada del Libro 1: Chomper y el Fuego Sagrado

Libro 1: Chomper y las Raices de Verdania

Preview exclusivo del primer capitulo

Capitulo 1 — El despertar

Chomper abrio los ojos y lo primero que vio fue el verde. Un verde tan intenso que parecia vibrar, como si cada hoja del bosque tuviera su propio latido. Estaba tumbado sobre un colchon de musgo tibio, y por encima de el, las copas de arboles enormes se entrelazaban formando una boveda viva que filtraba la luz del sol en rayos dorados. No recordaba como habia llegado hasta ahi. Lo ultimo que tenia en la memoria era una explosion de color, un destello violeta, y despues... nada.

Se incorporo despacio. Su cuerpo se sentia raro, como si pesara menos que antes, como si la gravedad de aquel lugar funcionara con reglas diferentes. El aire olia a tierra mojada y a algo dulce que no podia identificar, tal vez frutas desconocidas madurando en alguna rama cercana. Todo era gigante: los troncos tenian el grosor de edificios, las hojas caidas en el suelo eran del tamano de una mesa, y las raices que cruzaban la tierra formaban puentes naturales entre los arboles.

—Hola? —intento, y su propia voz sono mas grave de lo que recordaba, mas firme, como si alguien adentro de el hubiera estado practicando esa palabra durante anos. Nadie respondio. Solo el susurro de las hojas y, muy a lo lejos, el canto de un pajaro que ningun libro de biologia podria describir: tres notas largas y una corta, repetidas como una pregunta sin respuesta.

Entonces los escucho. Crujidos. No eran los crujidos normales de un bosque, de ramas moviendose con el viento. Estos venian de abajo, de las raices mismas, como si algo se arrastrara por dentro de la madera. Chomper se quedo inmovil, conteniendo la respiracion. Los sonidos se acercaban, un tic-tic-tic ritmico que subia por el tronco mas cercano y se metia, casi educadamente, dentro de su pecho.

• • •

Retrocedio un paso y su mano rozo una rama gruesa que bloqueaba el camino. Sin pensarlo, la agarro con fuerza y tiro. La rama se partio como si fuera de papel. Chomper miro sus propias manos, atonito. Eso no era normal. Intento con otra rama, mas gruesa esta vez, del grosor de su brazo. La mordio casi por instinto, un acto absurdo, y sus dientes la atravesaron como mantequilla. La madera cayo al suelo en dos piezas perfectamente cortadas.

Podia morder a traves de cualquier cosa.

Se sento sobre una raiz tibia y trato de pensar con calma, como su abuela le habia ensenado: «Cuando el mundo se vuelve raro, Chomper, respira primero, juzga despues». Respiro. Una. Dos. Tres veces. El bosque respiro con el, casi como si tambien estuviera asustado. Y entonces noto algo que antes no habia visto: los arboles, cuando exhalaban, soltaban diminutas chispas doradas que subian en espiral hacia las copas.

El descubrimiento lo dejo paralizado por un instante, pero no tuvo tiempo de procesarlo. Los crujidos se habian detenido y ahora, en el silencio repentino del bosque, algo brillaba. Una luz naranja y suave pulsaba entre las raices de un arbol colosal a unos cien metros de distancia. No era fuego. Era algo vivo, algo que respiraba y latia con un ritmo lento e hipnotico, como un corazon enterrado bajo la tierra de Verdania.

Chomper sintio que esa luz lo llamaba. No con palabras, sino con algo mas profundo, una sensacion en el pecho, un tiron que le decia que todo lo que necesitaba saber estaba ahi, esperandolo entre las raices. Dio un paso. Luego otro. Las raices a su alrededor empezaron a temblar suavemente, como si el bosque entero supiera que el estaba caminando hacia su destino. Una hoja se desprendio en camara lenta y se poso sobre su hombro, igual que una mano amiga que dijera: sigue, no estas solo.

Mientras avanzaba, las imagenes empezaron a llegarle como suenos breves: una abuela tarareando una cancion, un cielo violeta con dos lunas, un nombre —Verdania— pronunciado por alguien que lo queria. No eran recuerdos, todavia no. Eran semillas de recuerdos, pequenas, calidas, plantadas dentro de el por una razon que aun no entendia.

Pero cuando llego al borde del claro donde brillaba la luz, se detuvo en seco. No estaba solo. Una silueta oscura se recortaba contra el resplandor, inmovil, observandolo. Y a sus pies, grabada en la corteza del arbol gigante, una marca que Chomper reconocio al instante aunque nunca antes la habia visto: el simbolo del Vacio Gris.

La silueta giro la cabeza. Muy lentamente. Y por un segundo, Chomper habria jurado que sonreia.

Para seguir leyendo...

¿Te gustó? Consigue el Libro 1 — $12.99 →

Los 7 libros de la saga